A simple vista, la ruta que recorre los antiguos territorios de la Nación Navajo entre Utah, Nuevo México, Arizona y Colorado es una más de tantas carreteras semidesérticas que atraviesan el suroeste de los Estados Unidos.
En 1926 la Agencia Federal de Carreteras y Transporte le asignó rutinariamente el número 666 y la ruta pasó a ser conocida como la ‘Carretera del Diablo’.
La leyenda de la ruta 666 se alimentaba de toda clase de infortunios y de figuras provenientes del mismo averno, que se presentaban a todos los valientes que se atrevían a poner la rueda sobre su asfalto.
Graves accidentes, muertes, e incluso extrañas desapariciones fueron engrosando su historia.
Los responsables de tráfico del Estado de Nevada descubrieron que sus estadísticas reflejaban un mayor número de accidentes y muertes de lo habitual en este tipo de vías.
También los registros de las llamadas a los servicios de socorro mostraban un alto índice de aviso de averías, por lo que, ante la evidencia, la Ruta 666 fue incluida en la lista de las 20 carreteras más peligrosas de todos los Estados Unidos. El asunto saltó casi de inmediato a los periódicos locales, de allí a los medios sensacionalistas de tirada nacional… y a partir de ahí el fenómeno ya se volvió iimparabLos
La Administración Federal, en 2003 decidió reacondicionarla y cambiarle el nombre de Ruta 666 a Ruta 491.
Una de sus historias....
Lorena era una conductora que tenía poca experiencia en lo que se refiere a la conducción de vehículos. Se hallaba en aquella carretera e ignoraba por completo el motivo de por qué razón apenas encontraba automóviles a su paso.
Era una noche de viernes cuando salía de su trabajo en un centro de salud próximo, se dirigía a su casa para estar en la compañía de sus seres queridos, cuando apreció un extraño frío que rodeaba el asiento delantero y el de copiloto de su automóvil. Decidió entonces, encender la calefacción interna del vehículo para prosperar las circunstancias de conducción.
Se hacía tarde y debió correr un tanto más, por el hecho de que deseaba llegar lo antes posible a su casa para reposar tras una larga jornada de trabajo. No obstante, con la caída de la noche la transmisora se encendió sola sin precisar activarla, Lorena contempló a la distancia que una familia se hallaba aguardando a la grúa tras un pinchazo.
La joven Lorena paró para asistirles y los invitó a subir. Tenían ropas como de hace unos años ya, mas quitó relevancia y siguió con su viaje. Minutos después comenzó a charlar con ellos y su vehículo se paró. Cuando Lorena bajó de su vehículo para procurar arreglarlo e informar a la grúa, percibió que su móvil no funcionaba, no podía informar a absolutamente nadie y comprendió, tras una breve explicación de los miembros de la familia, que había tenido un accidente muchos años atrás.
La joven Lorena puede ser vista por aquella carretera cada anochecer conduciendo su vehículo, por el hecho de que prosigue sin aceptar que tuvo aquel accidente y no quiere ir al sitio que le toca.
No es el primer reporte que aparece en medios de una mujer conduciendo un vehículo de otra temporada.
El oso de la oscuridad 🐻
